Organizan exposición sobre cultura mixteca en Palacio Nacional

México, 13 de enero/Notimex. Por primera vez es organizada una exposición sobre los mixtecos, cultura milenaria cuya geografía va más allá de las altas montañas de Oaxaca: “Ñuu Dzahui, Señores de la Lluvia”, que se puede visitar hasta mediados de este año en la Galería de Palacio Nacional, en el Centro Histórico de esta ciudad.

La muestra, que reúne alrededor de 500 piezas, desde documentos históricos hasta expresiones contemporáneas, “rompe con los esquemas de una exposición estrictamente arqueológica, para proponer una muestra cultural de lo que son los mixtecos”, destacó Nelly Robles García, coordinadora del guión curatorial.

A través de la muestra organizada por las secretarías de Hacienda y Crédito Público, a través del recinto sede, y de Cultura, mediante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se podrá conocer a este pueblo originario que abarca además de Oaxaca a parte de los estados de Puebla y Guerrero.

Lo exposición es enriquecida por acervos de otras instituciones públicas y privadas, e incluso de las propias comunidades mixtecas, con el fin de que el “pueblo de la lluvia”, el Ñuu Dzahui, revele toda su belleza y heterogeneidad cultural.

Sobresalen ricas piezas arqueológicas recuperadas de contextos como la Tumba 7 de Monte Albán, el entierro de la “Señora de Yucundaa” o la recreación de una típica casa mixteca, hecha ex profeso por habitantes de Tepelmeme Villa de Morelos.

Asimismo, documentos de enorme valor como el Códice de San Vicente del Palmar, artesanías en diversos materiales, lotes de objetos miniatura y una colección de instrumentos musicales.

Fue organizada en nueve núcleos temáticos: La creación mítica, Cosmogonía, Los mixtecos arqueológicos, La vida cotidiana (basado en la explicación de la casa mixteca, donde se nace, vive y muere), Señoríos posclásicos, Alianzas, El arte de escribir, La transición al siglo XVI y Los mixtecos de hoy.

Así, se puede conocer desde las primeras aldeas, un par de siglos antes de nuestra era, hasta la actualidad, con una exposición plástica de creadores contemporáneos de origen mixteco, como el reconocido Rufino Tamayo o el reciente José Luis García, con su cerámica de alta temperatura.

Orgullosa de su pueblo, Nelly Robles, investigadora del INAH, expuso que la no construcción de grandes urbes rectoras pudo haber invisibilizado a los mixtecos, pero en las últimas décadas ha habido una “explosión” de investigaciones arqueológicas en las mixtecas Alta, Baja, de la costa oaxaqueña, guerrerense y poblana.

Se conoce ahora aldeas de influencia olmecoide asentadas dos milenios antes de Cristo como los antecedentes más remotos de los mixtecos, una de ellas está en Etlatongo, cerca de Nochixtlán, Oaxaca, y se estima como las primeras poblaciones de esta cultura a Monte Negro, cerca de Tilantongo, Yucuita y Huamelulpan, en la Mixteca Baja, indicó.

Resaltó que su habilidad para negociar, establecer alianzas matrimoniales y la expansión bélica les permitió establecer señoríos fuertes y autónomos, mismo que mantuvieron de la misma manera con la llegada de los españoles, si bien las epidemias diezmaron su población.

Puso como ejemplo de aquello el entierro de la “Señora de Yucundaa”, cuya importancia es comparable a la Tumba 7 de Monte Albán, y que se trató de un personaje que fue enterrado en la época colonial temprana (1522-1600) en el atrio de la iglesia del Pueblo Viejo de Teposcolula o Yucundaa.

Esta mujer fue inhumada con un rico ajuar de tradición prehispánica, compuesto por miles de objetos de lapidaria, todo lo cual se puede admirar en “Mixtecos. Ñuu Dzahui, Señores de la lluvia”.

La muestra luce objetos ornamentales elaborados en oro y plata, piedras preciosas como la turquesa, obsidiana, piedra verde y otros materiales encontrados por Alfonso Caso en la Tumba 7 de Monte Albán, en 1932.

Sobresale también el traslado a Palacio Nacional desde la comunidad de San Vicente del Palmar, en Tezoatlán de Segura y Luna, Oaxaca, del códice de la localidad, lo que se consiguió gracias a una ardua negociación, puntualizó el INAH en un comunicado.

Se trata de un “amplio documento que data de la segunda mitad del siglo XVI, es una cartografía elaborada en papel amate que muestra los límites territoriales de la Mixteca Baja y posee glosas en escritura prehispánica”.

Otras piezas exhibidas son documentos de las comunidades de San Miguel Tequixtepec, Santa María Zacatepec y Tepelmeme Villa de Morelos; un facsímil del Códice de Yanhuitlán, el Mapa de Teozacoalco y diversas traducciones a lengua mixteca que refieren la labor evangelizadora en la región.

Para la curadora Nelly Robles, la exposición establece que el pueblo mixteco o Ñuu Dzahui nunca ha perdido su destreza artística, y que cualquier material que pasa por sus manos está destinado a convertirse en una obra de arte; expresiones diversas que siempre van con ellos, pues también es conocido como “el pueblo que siempre se mueve”.

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