Ayahuasca de Amazonía brasileña atrae a turistas y a científicos

Heriberto Araújo. (Corresponsal). Río de Janeiro, 23 de mayo/Notimex. Usada por los chamanes de decenas de tribus amazónicas para lograr la iluminación y predecir los infortunios de sus pueblos, la ayahuasca -una infusión con efectos alucinógenos producida con hierbas- atrae a turistas extranjeros a la gran selva, mientras los científicos estudian sus propiedades para combatir la depresión o los efectos del estrés postraumático.

Este “vino de las almas” o “vino de los muertos” en lengua quechua se produce combinando varias hierbas de la Amazonía, y no existe una fórmula precisa, pues cada pueblo indígena realiza su variante con base en la zona de bosque que habita tradicionalmente.

De consumo legal en Brasil desde 2010 para fines religiosos, la ayahuasca atrae cada año a decenas de turistas al estado de Acre, en la frontera amazónica occidental de Brasil, junto a Perú y Colombia, donde extranjeros llegan para probar el brebaje que puede producir vómitos y diarrea, pero también la exacerbación de las capacidades cognitivas.

Su uso en buena parte del planeta está prohibido o no regulado (en 2016 un brasileño de 66 años fue preso en Rusia por introducir ayahuasca en el país), pero en Brasil investigadores están ahora abriendo potenciales nuevos caminos para este té que usa como base de la infusión las hojas de la liana Banisteriopsis caapi.

Así, algunos estudios incipientes señalan que la ingesta de ayahuasca puede tener un efecto positivo en personas depresivas, al promover la generación de células en el cerebro.

El neurocientífico brasileño Dráulio de Araújo, del Instituto del Cerebro de la Universidad Federal de Río Grande del Norte, realizó un experimento con 29 pacientes con depresión, a 14 de los cuales dio ayahuasca y al resto un té con efecto placebo.

El resultado de la prueba fue que el 64 por ciento de los que tomaron “el vino de las almas” experimentaron una mejora de los síntomas de la depresión.

Otro neurocientífico que trabaja en Brasil, Stevens Rehen, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, también investiga si algunos de los componentes de la bebida -como la harmina, una molécula- puede incentivar el proceso de neurogénesis, que forma nuevas células y neuronas como hacen tradicionalmente los fármacos contra la depresión.

Unas tesis que parecen confirmar otro estudio publicado el año pasado, esta vez por las universidades de Exeter y College London, en Gran Bretaña, que analizando datos de 96 mil personas de todo el mundo concluyeron que usuarios de ayahuasca tienen menos problemas con el alcohol que otros que toman hongos alucinónegos o drogas sintéticas como el LSD.

“Estos descubrimientos dan algún fundamento a la idea de que la ayahuasca puede ser una herramienta importante y poderosa en el tratamiento de la depresión y del alcoholismo”, explicó Will Lawn, del College London y quien lideró el estudio.

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