Confía CNDH en que PGR apele fallo judicial en Caso Tlatlaya

Tlatlaya (1)Ciudad de México, 07 de octubre/Al Momento Noticias. Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), afirmó que la resolución de un juez de liberar a cuatro militares consignados por su presunta participación en el asesinato de civiles en Tlatlaya, Estado de México, no es definitiva, por lo que espera que la Procuraduría General de la República (PGR) apele el fallo judicial.

En el marco de la Semana Nacional de la Transparencia, en la antigua casona de Xicoténcatl, el ombudsman nacional aseguró que la CNDH investigó violaciones a los derechos humanos y acreditó dichas faltas en el caso.

“Emitimos una recomendación y ésta fue aceptada por las tres autoridades destinatarias, la PGR, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Procuraduría General de Justicia del Estado de México”, declaró, además de agregar que el documento fue avalado y está acreditado.

Un juez federal emitió el lunes una resolución en la que dejó en libertad a cuatro elementos del Ejército porque no encontraron pruebas para procesarlos por los delitos de ejercicio indebido del servicio público, abuso de autoridad y encubrimiento.

Los militares siguen presos en el Campo Militar número 1 para enfrentar su proceso por violaciones al reglamento castrense, mientras que otros tres soldados implicados en el caso seguirán los procesos civiles en su contra por la muerte de ocho personas, de un total de 22 que se encontraron en una bodega.

La CNDH expuso que caso como el Tlatlaya, que fue documentado hubo violaciones graves a los derechos humanos, delitos como privación arbitraria de la vida, uso de la fuerza, tortura y tratos inhumanos, no deben repetirse.

En su declaración preparatoria, los elementos castrenses que fueron liberados por falta de pruebas indicaron que estaban dentro de la bodega donde fueron hallados los 22 cuerpos—y no supieron lo que ocurrió, porque brindaban seguridad perimetral.

De acuerdo con la Averiguación Previa, en las versiones de las tres testigos de los hechos, cuya veracidad es clave para el proceso penal, aseguraron que estaban secuestradas, pero después cambiaron su declaración.

Una de ellas declaró ante el Ministerio Público que estaba secuestrada y al momento del enfrentamiento se encontraba amarrada, junto con otras personas, mientras que elementos del Ejército les gritaban a los hombres de la bodega que se rindieran.

En un nuevo testimonio, la misma persona admitió que llegó a la bodega un día antes de los hechos, porque otra mujer la invitó a trabajar como sexoservidora de los integrantes del grupo armado.

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