Les Ballets de Monte-Carlo hace ver la vigencia de Chaikovski

  • La agrupación conquista una vez más al público cervantino con renovada versión de El lago de los cisnes

Juan Carlos Castellanos C. Enviado. Guanajuato, 12 de octubre/Notimex. El público que la víspera colmó el Auditorio del Estado en esta ciudad tuvo la gozosa experiencia de atestiguar la vigencia del célebre compositor Piotr Ilich Chaikovski, al presenciar LAC, una fresca versión de El lago de los cisnes, montada por Les Ballets de Monte-Carlo.

Lo anterior, en el marco del XLVI Festival Internacional Cervantino (FIC) que se lleva a cabo en ésta y otras ciudades del país hasta el próximo 28 de octubre. Escrita por Jean Rouaud y dirigida por el coreógrafo Jean-Christophe Maillot, LAC revive los tormentos de los personajes de la historia, conectando sus miedos y pesadillas infantiles.

Esos personajes conectan miedos y pesadillas infantiles muy lejos de leyendas griegas, nórdicas y rusas, con la música de su creador, Chaikovski, a 125 años de su natalicio. La obra se aparta de convencionalismos del teatro clásico y da paso a movimientos perfectos e inesperados, sentimientos profundos, y una clara diferencia en el vestuario.

“Es un espectáculo que se basa en la identidad del fundamento de El lago de los cisnes. Mi opinión es que sí se puede llegar a ver originalidad. Mucha gente dice que no es posible; yo les digo vengan a ver. La danza académica necesita renovarse y en estos momentos tenemos que llegar al público joven”, anotó Jean-Christophe Maillot.

La trama de la historia se desarrolla en un contexto familiar maquiavélico, resultando un panorama de contrastes emocionales donde se cuestiona la capacidad para tomar decisiones que marcarán el futuro a los personajes, imprimiendo un contraste en los matices de lo blanco y lo negro, el bien y el mal, la inocencia y el erotismo.

Los elementos decisivos de esta historia se desarrollan alternadamente entre el día y la noche, y las emociones y sentimientos que conllevan, de las que no escapan el amor, el miedo y el odio. La puesta en escena se compone de tres actos, la primera con 14 escenas, y la segunda y tercera con siete, con una duración de dos horas.

LAC, una analogía de la transición día/noche, vida/muerte, para llegar al renacimiento, es un montaje a cargo de Ernest Pignon-Ernest, que exigió un enfoque nuevo y singular. Una arquitectura basada en columnas blancas y negras en el primero y segundo actos, hace referencia al ciclo cósmico, la oscuridad inquietante y la llegada del amanecer.

En el acto tercero aparecen dos cascadas de metal negro donde se halla la guarida de las fuerzas oscuras, un lugar de terror arcaico, y respecto al vestuario de los cisnes, Maillot lo deconstruyó a la par de sus movimientos, en una secuencia militar convencional con algo retorcido, incomprensible y antiestético.

“¡Una coreografía diferente, me encantó!”, “Impresionante, bellísima”, “Me gustó por ser una versión que no esperaba porque tenía una idea preconcebida de El lago de los cisnes’”, “Me provocó emociones como tranquilidad, júbilo y tristeza”, son impresiones recogidas entre el público que salió encantado del Auditorio del Estado.

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