Presenta exposición de la influencia de grandes pintores en Picasso

Madrid, 14 de febrero/Notimex. Cerca de 200 obras que abarcan 72 años del pintor malagueño Pablo Picasso, se presentan en la exposición Picasso y el museo, que da luz sobre la inspiración que tuvo el artista en sus visitas a los museos, donde pasaba horas de estudio y de su relación artística con grandes maestros.

La huella de Picasso en el mundo del arte contemporáneo está fuera de cualquier consideración. Son numerosas las obras pictóricas y escultóricas, también fotográficas o audiovisuales, que desprenden una profunda influencia del artista malagueño.

En dirección contraria, también Picasso trabajó a la luz de grandes maestros, algo de lo que dan cuenta buena parte de sus obras.

Sus visitas a los museos, donde pasaba horas de estudio, constituyeron una fuente de inspiración principal en su producción artística.

De ese diálogo entre Picasso y los museos, entre Picasso y los museos, entre Picasso y Zurbarán o Velázquez o Rafael o Delacroix, nace este proyecto expositivo que realiza el Círculo de Bellas Artes en colaboración condal Fundación Bancada y que podrá visitarse hasta el próximo 16 de mayo.

Pablo Picasso visitó por primera vez el Museo del Prado con 13 años. Desde ese momento mantuvo siempre la contemplación de las obras en los museos como método de aprendizaje y reinterpretación artística.

En aquel primer contacto contempló la obra de los grandes maestros españoles como Zurbarán, El Greco, Velázquez o Goya, entre otros. En su época de formación, llegó a pasar ocho horas al día en El Prado copiando a los grandes maestros.

En 1957 Picasso llegó a realizar cuarenta y cuatro versiones diferentes del cuadro de Velázquez. En el caso del El Greco, Picasso vio por primera vez con 17 años una obra que también le cautivó: El entierro del conde de Orgaz, obra en la que trabajó en distintas ocasiones a lo largo de toda su carrera artística.

Al instalarse en París, visitó con frecuencia museos como el Louvre donde descubrió, entre otros a Courbet y Delacroix. De éste, su cuadro Las mujeres de Argel fue objeto en 1955 de 14 versiones por parte de Picasso.

Otro museo parisino que ejerció una gran influencia en su obra fue el de Trocadero, donde acudió en 1906 por recomendación del artista André Derain y donde conoció el arte primitivo, una iconografía que plasmaría en su cuadro Las señoritas de Aviñón, inicio de su período cubista.

Esta exposición incluye uno de los cuadernos de bocetos que dio origen a esta obra maestra de la Historia del Arte.

Rembrandt y Degas fueron otros dos grandes maestros a los que admiró Picasso y que reflejó en su obra. 

El pintor holandés apareció por primera vez en la obra de Picasso en 1934 en la Suite Vollard y desde entonces fue una constante, hasta el punto de que llegó a firmar uno de sus famosos mosqueteros con el nombre de Domenico Theotocopoulos van Rijn da Silva, en referencia a ese trío de artistas compuesto por El Greco, Rembrandt y Velázquez.

En cuanto a Degas, Picasso lo retrata en 39 grabados de la Suite 156.

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