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Sedentarismo, relacionado con 5 millones de muertes en el mundo: OMS

México, 31 de agosto/Notimex. La inactividad física o sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, diabetes e hipertensión, y para fallecer prematuramente.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sedentarismo está relacionado con cinco millones de muertes anualmente en el mundo, por lo que recomienda realizar actividad física al menos 150 minutos (dos horas y media) a la semana.

Aunque para cualquier persona es 21 veces más barato adoptar hábitos saludables que tratar una diabetes complicada, según el Instituto Mexicano para la Competitividad, A. C. (IMCO), hay resistencia a ejercitarse o simplemente caminar.

En conferencia de prensa organizada por la organización civil Quiero Saber Salud, Gilberto Franco Sánchez, subdirector de Medicina del Deporte del Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra (INR), dijo que se debe educar en salud a la población en general.

Afirmó que hacer actividad física depende de la voluntad de la persona, pero sugirió a las empresas propiciar ambientes favorables y establecer estímulos económicos para quienes cuiden su salud.

“Pueden ser vacaciones especiales a quien realice exitosamente un programa específico de pérdida de peso o algún otro, porque de esa forma se benefician ellas mismas al evitar ausentismo e incapacidad de los trabajadores por complicaciones en enfermedades crónico degenerativas”, subrayó.

Mientras que la nutrióloga Mónica Hurtado González, consultora de Quiero Saber Salud, señaló que modificar los estilos de vida no es fácil, pero hay sencillos pasos que ayudan a conseguirlo como activarse poco a poco y tener información correcta sobre nutrimentos y calorías.

Pretextos para no hacer ejercicio hay suficientes como el clima, la falta de tiempo, la inseguridad y no tener dinero, pero no es necesario inscribirse en un gimnasio ya que se puede empezar por caminar en un parque o ir a los gimnasios urbanos.

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Xalapa sí tiene un problema de sobrepeso y obesidad, afirma Ayuntamiento

Alejandra Huerta. Xalapa, Ver., 05 de agosto de 2018. La subdirectora de Salud en el Ayuntamiento de Xalapa, Elsa Ladrón de Guevara Morales, informó que buscan evitar que se propaguen enfermedades como la hipertensión y la diabetes. 

Entrevistada, comentó que se trabaja en campañas de salud, pues muchas de estas enfermedades se desprenden por la obesidad y el sobrepeso. 

“Una persona que tiene sobrepeso o que tiene obesidad va a desarrollar más tarde enfermedades como la diabetes y la hipertensión, y a su vez conllevan a problemas de cardiopatías, insuficiencias renales, trombosis, que son las que sí matan a la población”, comentó. 

Indicó que en Xalapa se tienen problemas de sobrepeso u obesidad, por lo que se trabaja en el tema, sobre todo en zonas vulnerables. 

“Xalapa sí tiene un problema de sobrepeso y obesidad (…) son fenómenos muy complejos, sí tiene que ver lo que comemos, desde luego, porque comemos muchas cosas que no son saludables, pero no es el único factor, por ejemplo la falta de activación física es otro factor”.

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Obesidad altera funciones reproductivas

Guadalajara, 13 de junio/Notimex. La obesidad, definida como un exceso en el Índice de Masa Corporal (IMC) por acumulación de tejido adiposo, afecta tanto a mujeres como a los hombres, pero en los varones puede propiciar alteraciones diversas.

En un comunicado, el titular del Servicio de Endocrinología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Miguel Escalante Pulido, citó afectaciones directamente en la función reproductiva toda vez que la producción hormonal, hablando en específico de la testosterona, puede verse modificada.

“Con lo cual la espermatogénesis sufre cambios y puede obstaculizar la fecundación”, advirtió el experto, quien añadió que en el hombre, la obesidad puede favorecer el desarrollo de tumores de tipo hormona- dependientes, principalmente en zonas como el colon, el recto y la próstata.

Al igual que en las mujeres, en el varón la obesidad mórbida, favorecer patologías como osteoartrosis, alteraciones en la producción de insulina, aumento en los triglicéridos, infartos al miocardio, síndrome metabólico.

Asimismo, dijo, apnea del sueño que ocasiona el cese de la respiración mientras se duerme, el cual de hecho es más frecuente en los hombres que en las mujeres.

El experto del IMSS Jalisco puntualizó que de los pacientes varones con obesidad mórbida que se hospitalizan en el servicio a su cargo, la mayoría se encuentra en edades productivas (entre los 35 y 45 años de edad).

Agregó que actualmente hasta un 70 u 80 por ciento de la población derechohabiente padece obesidad o sobrepeso.

Explicó que en el varón el exceso de grasa tiende a acumularse en el abdomen y la cintura, lo cual eleva considerablemente las posibilidades de padecer síndrome metabólico e hígado graso, además de otras afectaciones de tipo cardiovascular.

Destacó la necesidad de prevenir la obesidad y el sobrepeso, modificando estilos de vida, en cuanto a la alimentación y la actividad física, evitando la ingesta excesiva de grasas, azúcares y carbohidratos, y combatiendo el sedentarismo.

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Revelan que obesidad y depresión se relacionan con daños en el cerebro

México., 27 de abril/Notimex. Investigadores de la Universidad de Stanford, en California, realizaron un estudio que revela que la obesidad y la depresión en niños y adolescentes pueden estar relacionadas con daños en el cerebro.

Los especialistas de la Facultad de Medicina de la institución, comentaron que los hallazgos se basan en imágenes de resonancia magnética del cerebro de niños y adolescentes de 9 a 17 años, quienes tuvieron problemas depresivos y un peso saludable.

En un comunicado, la Universidad de Stanford informó que este estudio es el primero en documentar cómo la obesidad y la depresión concurrentes se reflejan en el cerebro en este grupo de edad.

Los jóvenes que tenían ambas afecciones presentaban volúmenes bajos en dos de las áreas de procesamiento de recompensa del cerebro; el hipocampo y la corteza cingulada anterior.

El profesor asistente de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento y uno de los científicos de la investigación, Manpreet Singh, sostuvo que con este análisis quieren ayudar a los niños y las familias a entender que estas afecciones son fenómenos basados en el cerebro.

Añadió que los niños y adolescentes que tienen ambas afecciones a menudo se sienten estigmatizados y pueden dudar en seguir el tratamiento.

“Queremos desestigmatizar estos problemas. Comprender que hay una base cerebral puede ayudar tanto a los niños como a los padres a centrarse en las soluciones”, planteó.

A su vez, la profesora también del grupo de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta, Natalie Rasgon, señaló que buscan entender la edad más temprana en que comienza esta vulnerabilidad, y también el momento más temprano en que se puede intervenir cuando se encuentra la intervención apropiada.

“La intervención temprana es importante porque, más adelante en la vida, estas son las mismas áreas del cerebro que también serán vulnerables a los procesos neurodegenerativos. Es un doble golpe”, especificó.

Cuando la obesidad y la depresión comienzan en la infancia, tienden a persistir durante toda la vida; los jóvenes deprimidos pueden experimentar un ciclo de comer en exceso para tratar de sentirse mejor, seguido del aumento de peso, los sentimientos de depresión continua y el acoso relacionado con el peso que empeora aún más su depresión.

La investigación que incluyó la aplicación de escáneres cerebrales, reveló anormalidades en los centros de recompensa del cerebro. “Independientemente, en la obesidad y la depresión, aparecieron las mismas redes cerebrales, y eso nos resultaba curioso. Pensamos que quizás ese era un vínculo que nos ayudaría a entender mejor por qué coexistían estos síntomas”, sostuvo Singh.

Por tanto, los investigadores reclutaron a 42 participantes jóvenes con un índice de masa corporal mayor a la media, y que reportaban síntomas depresivos de moderados a severos sin tratamiento.

Todos los participantes del estudio recibieron referencias de tratamiento durante el análisis; pero antes de buscar tratamiento, se evaluaron con pruebas clínicas y cuestionarios estándar para determinar su nivel de depresión, su experiencia de placer y ciertos comportamientos alimentarios, como comer sin control y emocionalmente.

También se midió su resistencia a la insulina durante el ayuno y después de consumir una dosis estándar de glucosa, el azúcar en la sangre, ya que ésta ayuda a que el azúcar pase de la sangre a las células del cuerpo, donde puede usarse como combustible.

Cuando alguien se vuelve resistente a la insulina, la hormona funciona con menos eficacia de lo normal; la resistencia a la insulina es un marcador de la disfunción metabólica que precede a la diabetes tipo 2. Finalmente, se les sometió a una resonancia magnética cerebral para evaluar su estructura y función cerebral.

En comparación con los participantes sensibles a la insulina, aquellos con mayor resistencia a la insulina experimentaron menos placer al comer, tuvieron más desinhibición con la comida (lo que significa que eran más propensos a comer de manera desenfrenada) y también tuvieron anhedonia más generalizada, es decir, dificultad para experimentar placer.

“Nos hemos acercado más a la comprensión de los mecanismos específicos compartidos entre estos síndromes y los marcadores neurofuncionales acordes que los acompañan”, escriben los autores en el estudio.

El equipo científico realiza un estudio longitudinal de una cohorte de niños y adolescentes, incluidos los participantes de este análisis recién terminado, para evaluar cómo se unen sus cerebros y síntomas clínicos a lo largo del tiempo.

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Veracruz, entre los estados con mayor índice de obesidad: investigadora del ICB (+Audio)

Escucha el audio:

Juan David Castilla Arcos. Xalapa, Ver., 23 de abril de 2018. El Instituto de Ciencias Básicas (ICB) de la Universidad Veracruzana (UV) trabaja en el desarrollo de nuevos alimentos que ayuden a combatir la obesidad.

La investigadora comisionada al ICB por medio del programa Cátedras Conacyt, Rubí Viveros Contreras, forma parte de un proyecto de investigación enfocado a la identificación, cuantificación y estabilización de sustancias bioactivas contra enfermedades.

La especialista señaló que Veracruz es uno de los estados de la república con mayor número de personas que padecen obesidad y por ello se buscan alternativas.

“La obesidad es un grave problema y Veracruz es uno de los principales estados que son afectados por esta enfermedad, no solo por esta enfermedad sino por todas las enfermedades asociadas a ésta”.

Se busca que ingresen al mercado jugos, pan y otros alimentos con probióticos para el consumo de los ciudadanos.

“Entonces lo que se pretende es contribuir de alguna manera mediante el desarrollo de nuevos alimentos, que sean como una terapia, que coadyuve al tratamiento de esta enfermedad. Se está planteando involucrar los probióticos, principalmente que se aplicaban en productos lácteos, pero ahorita estamos viendo que se apliquen en productos no lácteos”.

La académica indicó que posiblemente en cinco años puedan salir al mercado dichos productos con la finalidad de combatir la obesidad.

“Es un proyecto bastante amplio que lleva el desarrollo de los alimentos, el estudio del alimento, desde sus propiedades sensoriales, tecnológicas, propiedades físico-químicas para que sea un producto estable. Es un proyecto largo porque se pretenden hacer estudios pre-clínicos y después estudios clínicos para comprobar su eficacia”.

El ICB gestiona recursos económicos ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para el desarrollo de la investigación.

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Obesidad infantil va en aumento en el país

Arturo Arellano. Xalapa, Ver., 21 de abril de 2018. México experimenta un aumento de la epidemia de obesidad y sobrepeso, alertó el integrante del Colegio Xalapeño de Ginecología y Obstetricia, José de Jesús Sánchez Domínguez, al grado de ostentar el primer lugar mundial de niños con dicho problema.
 
En la ponencia titulada “Obesidad y embarazo, una epidemia en México”, dentro del Primer Congreso de Salud Sexual y Reproductiva de la Universidad Veracruzana, el especialista agregó que México ostenta el primer lugar a nivel mundial por el número de niños con obesidad y el segundo lugar a nivel mundial por el número de adultos con obesidad.
 
“Los adultos con obesidad en 2012 representaban el 32 por ciento y ahora es el 34.7 por ciento, esto quiere decir que no hemos detenido este proceso y sigue creciendo. México es el segundo país a nivel mundial, después de Estados Unidos, con mayores índices de obesidad”, enfatizó.
 
Por lo anterior, planteó el hecho de considerar la alimentación de la población como un elemento base para revertir estos índices.
 
Sánchez Domínguez recordó que tales factores sitúan a México como el país con menos esperanza de vida dentro de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
 
“Nuestra esperanza de vida es de 73 años, contra 80 años que se tienen en promedio”, advirtió.
 
Todo lo anterior como consecuencia de la vida sedentaria, las pésimas dietas con alto contenido calórico, bajos precios en alimentos chatarra, una cultura alimentaria deficiente, los hábitos culturales arraigados y mercadeo masivos, así como un bajo consumo de frutas, semillas, agua y granos.
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Prevención y eliminación de estigmas, clave para prevenir la obesidad

Mariángel Calderón. (Especial) México, 19 de abril/Notimex. Para evitar que en 2050 la cifra de personas con obesidad en el mundo llegue a los 114 millones, es importante reforzar las medidas de prevención y eliminar estigmas en torno a quienes padecen este problema de salud.

Luego de la inauguración del Foro Internacional sobre Medicina de la Obesidad, el presidente de la Sociedad Mexicana para el Estudio Multidisciplinario del Síndrome Metabólico, Antonio González, destacó la labor del sector salud para combatir esta problemática, aunque subrayó la necesidad de que la sociedad también contribuya con su cuidado.

En el marco del encuentro, que se realiza a partir de hoy y hasta el próximo 20 de abril en el Centro Médico Siglo XXI, el especialista detalló que para 2030 habría en el mundo alrededor 102 millones de personas con obesidad y para 2050 un total de 114 millones, y que en el caso de México, esta situación colapsaría al sistema de salud.

“Llegaría el caos financiero al sector salud, ya no habría manera dado a que la oferta es muy limitada y la demanda sería extraordinaria, prácticamente sería un desastre económico que quien lo pagaría, si lo puede pagar, sería la propia persona con gastos de atención que ahorita son de 44 por ciento de sus ingresos”, advirtió en entrevista con Notimex.

Ante ello, expuso que en línea con la Federación Mundial de la Salud, es prioritario puntualizar en la prevención y la promoción de la salud desde las salas de primera atención, así como ofrecer tratamientos adecuados para evitar complicaciones futuras en estos pacientes, aunado a fortalecer el sistema de salud mexicano que que delimite aspectos sociales y comerciales.

Lo anterior, apuntó, sumado a ofrecer mayor información a los niños y jóvenes, etiquetado frontal en alimentos, conformar un grupo de especialistas de diferentes instancias para trabajar de manera conjunta en este tema, así como cambiar los estigmas en torno a este problema de salud y comenzar a mirar a estas personas como personas con una enfermedad y no como responsables de la misma para así lograr un mayor acercamiento.

En la inauguración del encuentro, organizado por el Colegio de Medicina Interna de México junto con el Instituto Latinoamericano de Sobrepeso y Obesidad, la directora de la Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle, María Guadalupe Castro, coincidió en que existen diferentes retos en materia de salud, en específico en el combate al sobrepeso.

En México, refirió, existe una elevada prevalencia de hipertensión arterial, diabetes y neoplasias, la obesidad es considerada para el principal factor de riesgo para estas enfermedades, aunado a los costos económicos que representa para el sistema de salud mexicano y para las personas.

Mencionó que de acuerdo con el Instituto de Competitividad, son destinados 120 mil millones de pesos del presupuesto gubernamental a enfermedades derivadas del sobrepeso y la obesidad.

En materia laboral, María Guadalupe Castro expuso que cada año se pierden más de 400 millones de horas de la jornada por diabetes asociadas a la obesidad, lo que equivale a 184 mil 851 empleos de tiempo completo, es decir, 32 por ciento de los empleos feriados en 2014.

A su vez, el secretario general del Consejo Mexicano de Medicina Interna, Víctor Hugo Córdova, dijo a Notimex que en el país existen regulaciones referentes a los diferentes tratamientos médicos.

Sin embargo, lamentó, en ocasiones son los mismos médicos quienes recetan medicamentos que no están avalados por autoridades sanitarias, aunado a la existencia de productos milagro en el mercado que palian este problema pero no lo resuelven.

En ese sentido, destacó la importancia de que la gente cuide su salud, quienes por desinformación recurren a tratamientos que no están avalados, lo que además retarda la detección de este problema y por ende incrementa el costo de su tratamiento.

En México se considera que lo natural es inocuo, pero cada persona debe estar informada respecto de los tratamientos naturales que ingieren y sus efectos, aunado a que muchos remedios como implantes hormonales o tratamientos que no están comprobados científicamente, advirtió.

Por ello, el especialista subrayó la importancia de que las personas tomen consciencia de que su salud es responsabilidad personal y deben acudir regularmente con un especialista para detectar este problema a tiempo y con ello, evitar las comorbilidades de la obesidad.

El Foro Internacional sobre Medicina de la Obesidad abarcará aspectos de tratamiento psicológico, planes nutricionales, tratamiento farmacológico, no farmacológico y quirúrgico, así como actividad física y estará enfocado no sólo a especialistas de la salud, sino a personas que en la actualidad enfrentan este problema y sus familias.

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Relacionan ADN alterado con diabetes en personas obesas

México., 11 de abril/Notimex. Investigadores del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) realizan un estudio para corroborar si el ácido desoxirribonucleico (ADN) de las personas que sufren de obesidad, es el que determina el desarrollo de diabetes tipo 2.

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de la diabetes tipo 2, pero no todas las personas con sobrepeso enferman de diabetes. En este tema se centran los expertos del Inmegen y reportan indicios que la diferencia podría estar en las moléculas que regulan el ADN de las personas.

La diabetes tipo 2 afecta la manera en la que el cuerpo procesa el azúcar en sangre (glucosa).

Los científicos del Inmegen detallaron que el epigenoma es un conjunto de moléculas, denominadas marcas epigenéticas, que se encuentran sobre el ADN y que pueden regular la actividad de los genes, ya sea que puedan silenciarlos y ocasionar que la célula no los lea, o pueden potenciarlos y aumentar su actividad.

Por tanto, los especialistas encontraron más de 500 de estas marcas alteradas en muestras de hígado, sangre y grasa, de pacientes con diabetes tipo 2.

Esto cobra importancia al considerar que las marcas epigenéticas se heredan de célula madre a célula hija, e incluso pueden heredarse de padres a hijos, pero también pueden modificarse durante la vida de una persona según su medio ambiente y sus hábitos. De hecho, estas marcas podrían estar reflejando estilos de vida más o menos saludables, explicó el investigador del Laboratorio de Inmunogenómica y Enfermedades Metabólicas, Federico Centeno Cruz.

“Ahora se sabe que hay algunos factores ambientales que pueden modificar las marcas epigenéticas, la dieta puede ser uno de ellos o la exposición a factores adversos en etapas tempranas del desarrollo, algunas de estas modificaciones pueden adaptar las células a su ambiente, pero otras pueden tener efectos perjudiciales para la salud”, agregó.

De acuerdo con un comunicado del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), los resultados apuntan a que las alteraciones de las marcas epigenéticas podrían modificar la actividad de genes involucrados en la generación de tejido graso, la muerte celular, el transporte de oxígeno, la respuesta inmune y la resistencia a la insulina.

Antes de que una persona desarrolle diabetes, pasa por un proceso llamado resistencia a la insulina, en el que sus órganos no reaccionan ante las cantidades de insulina que produce el páncreas y la glucosa en la sangre comienza a elevarse.

Lo anterior, afecta en mayor medida los órganos que tienen como una de sus funciones principales capturar glucosa o transformarla en grasa, es decir, el hígado, el músculo y el tejido adiposo; por tanto, la investigación se enfocó en estudiar estos órganos, que son los que más sufren antes y durante el surgimiento de la diabetes tipo 2.

Para ello, los investigadores pidieron muestras de hígado, de grasa subcutánea y grasa visceral a 46 personas con obesidad que iban a someterse a cirugía bariátrica, un conjunto de técnicas que tienen como objetivo disminuir el volumen del estómago de un individuo o disminuir su capacidad para absorber nutrientes de los alimentos, con el fin de que baje de peso.

Al final, los científicos consiguieron 30 muestras de grasa visceral y subcutánea, 16 biopsias de hígado y 38 muestras de sangre, de las cuales obtuvieron ADN y ARN, y se dispusieron a analizar el patrón de metilación del material genético.

Al analizar el promedio de marcas de metilación en el ADN de los pacientes con diabetes tipo 2 y los pacientes sin diabetes, los científicos encontraron que, en algunos genes, había una diferencia entre la metilación promedio en el hígado y en el tejido adiposo de los individuos con y sin diabetes tipo 2.

“A diferencia de buscar mutaciones o una variación genética particular, nosotros no estábamos buscando el gen relacionado en el desarrollo de la enfermedad, lo que nosotros analizamos fueron alteraciones en los perfiles de metilación en regiones del ADN, en decenas de genes. Pero no todos los cambios que encontramos significan que allí hay un gen que esté implicado”, afirmó Centeno Cruz.

El investigador precisó que ahora lo que sigue sí es buscar cuáles de esos genes tienen alteradas completamente sus funciones y cuáles tienen una participación importante.

Hasta ahora solo se puede asegurar que hay una diferencia epigenética, pero no si esta alteración pone en riesgo a una persona de desarrollar diabetes o es consecuencia de la enfermedad que ya se está desarrollando.

“Que existan personas con obesidad que desarrollen diabetes tipo 2 y personas con obesidad que no desarrollen diabetes, hizo pensar a los científicos que existía una predisposición genética que ponía a unas personas en mayor riesgo que a otras. Sin embargo, no se han encontrado diferencias importantes en el ADN de estos dos grupos de pacientes”, expuso el científico.

De allí que la epigenética pueda explicar parte del problema, pues estas marcas regulan la función del ADN, pero van cambiando durante el desarrollo de un individuo según el medio ambiente al que se exponga, aseguró.

“Se dice que la epigenética es el puente entre la genética y el medio ambiente. Algunos autores han señalado que en estas marcas podemos ver el reflejo de los estilos de vida que puede tener una persona a lo largo de su existencia e identificar hábitos más, o menos, saludables”, especificó.

El investigador señaló que en este momento las ciencias genómicas se encuentran en la etapa de identificar qué marcas específicas son más importantes para el desarrollo de la diabetes y cómo podrían modificarse para prevenir la enfermedad.

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Investigadores asocian bacterias a obesidad infantil

México., 06 de abril/Notimex. Dos bacterias, presentes en el intestino de niños mexicanos, podrían estar asociadas con la obesidad infantil, de acuerdo con una investigación realizada por científicos del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) y de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La investigación comprendió el análisis de los microorganismos presentes en un grupo de 138 niños de entre seis y 12 años de edad, 67 de ellos con peso normal y 71 con obesidad.

La obesidad es un problema de salud que afecta a tres de cada 10 niños en edad escolar en México, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, del Instituto Nacional de Salud Pública.

Tras el estudio, se encontró que la bacteria Bacteroides eggerthii era más abundante en niños con obesidad y que una especie aún no clasificada de la familia bacteriana Christensenellaceae tenía mayor presencia en niños con peso normal.

Blanca Estela López Contreras, investigadora de la Unidad de Genómica de Poblaciones Aplicada a la Salud, UNAM/Inmegen, que este tipo de investigaciones ayudarán a generar recomendaciones alimentarias para prevenir o tratar la obesidad en la población infantil.

En entrevista con la agencia informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), consideró que la investigación debe continuar para conocer cómo actúa cada bacteria en el organismo y cuáles podrían estar aumentando el riesgo o previniendo la aparición de la obesidad.

Los investigadores pidieron a los padres de 138 niños que recolectaran una muestra de heces en un frasco estéril, con una metodología que minimiza el riesgo de contaminar la muestra con bacterias del ambiente.

Una vez recolectada, mantuvieron la muestra en frío hasta llegar al laboratorio, donde tomaron pequeñas porciones y recuperaron el material genético de todas las bacterias presentes en las heces.

Los investigadores necesitaban una sección del material genético denominada ARN ribosomal 16S, que es un fragmento de ácido ribonucleico de los ribosomas de las bacterias.

Al analizar el ARN ribosomal 16S, encontraron que la microbiota intestinal de los niños con obesidad y los niños con peso normal era diferente, había dos bacterias: Bacteroides eggerthii y una especie que aún no se ha identificado pero que pertenece al grupo de bacterias Christensenellaceae.

La Bacteroides eggerthii era más abundante en los niños con obesidad y la especie de Christensenellaceae, en los niños con peso normal.

“Nosotros estamos viendo una diferencia en la composición de la microbiota intestinal de niños con obesidad. Pero de ninguna manera podemos afirmar que estas bacterias sean causales de la obesidad”.

“Hasta el día de hoy no podemos decir que alguna bacteria es la responsable de la obesidad o de prevenir la obesidad, solo sabemos que algunas funciones abonan para el desarrollo de ciertos problemas”, puntualizó López Contreras.

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Fármacos, un complemento en el tratamiento integral de la obesidad

México., 23 de marzo/Notimex. Al bajar de peso con dieta y ejercicio el organismo pierde grasa, pero el cerebro interpreta estos cambios como una crisis y busca compensar la pérdida enviando señales que generan más apetito y menor saciedad, señalaron especialistas.

Es por eso que, los médicos deben descartar la idea de que es fácil perder peso y grasa sólo con reducir las porciones de alimentos e incrementando la actividad física como caminar, pues ese enfoque significa ignorar el funcionamiento biológico del organismo que, en algunos casos, debe ser atendido con fármacos.

El uso de fármacos para tratar la obesidad debe ser siempre prescritos por un médico que considere dosis fijas, menores, combinadas o de liberación prolongada, con base en necesidades individuales y como complemento a un tratamiento integral.

Donna Ryan, presidente electa de la World Obesity Federation (WOF), explicó en conferencia de prensa que al comer menos y hacer más ejercicio reduce la masa de grasa corporal y bajan exponencialmente los niveles de leptina, hormona que reporta las reservas existentes de grasa corporal.

Al disminuir su presencia, el cerebro lo interpreta como una crisis y busca compensarla bajando el consumo y aprovechamiento de la grasa, lo que se conoce como “adaptación metabólica”.

“No se trata simplemente de comer menos y hacer más ejercicio para reducir el índice metabólico, porque el cuerpo buscará compensarlo, estimulando el hambre con una señal de menor saciedad”, indicó.

Consideró que recurrir al apoyo de medicamentos autorizados y seguros, es una forma de luchar contra esa biología para ayudar a los pacientes a conseguir y mantener la pérdida de peso que necesitan.

En ese sentido, Julio Morfin, director Médico de la farmacéutica Ifa Celtics, destacó que para controlar el sobrepeso y la obesidad, el tratamiento farmacológico es una alternativa reconocida en la Norma Oficial Mexicana y en las principales guías internacionales para contribuir a mejorar la calidad de vida.

De quienes son elegibles para recetarles medicamento para bajar de peso, comentó, menos de un 2 por ciento lo reciben y menos de un por ciento de quienes son elegibles para cirugía bariátrica la consiguen.

Agregó que más de la mitad de personas con obesidad han intentado perder peso por lo menos cinco veces, y que entre 70 y 80 por ciento de quienes disminuyen su peso modificando su alimentación y actividad física, recuperan su peso en un lapso de 3 a 5 años.

Simón Barquera Cervera, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), hizo un llamado a los expertos a tratar con seriedad el problema de la obesidad que es un problema de salud en nuestro país.

Los médicos deben ser capaces de iniciar respetuosamente, una conversación acerca de este problema. “Comunicar en forma adecuada, sin prejuicios y con información objetiva; es importante manejar dieto-terapia, prescripción de actividad física y manejo de teorías de modificación de conducta”, consideró.

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