‘La Pasión’ de Rodrigo González conmueve en su estreno

México, 30 de marzo/Notimex. La primera versión de La Pasión, el más reciente montaje dancístico (en dos exposiciones) del coreógrafo, productor y director de escena Rodrigo González, fue estrenada con excepcional triunfo la noche de este jueves en el inspirador ambiente de la Capilla Gótica del Centro Cultural Helénico.

Con música original para solistas, coro y orquesta del compositor Alonso J. Burgos, la puesta en escena contó con la participación de 50 artistas en escena, actores y bailarines de acendrado profesionalismo y depurada técnica interpretativa, quienes satisficieron al público que llegó al teatro con el espíritu del recogimiento propio de estos días santos.

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La Pasión, de González, es una reflexión en torno al sentido mesiánico que aún existe en México, donde la gente espera que alguien venga de algún lugar a salvarla y así liberarla de todos sus problemas».

Una actitud que para el coreógrafo resulta paternalista e infantil y que queda bien plasmada gracias al trabajo de esos 50 músicos, cantantes y bailarines.

La Pasión se presenta hasta el 1 de abril con El hijo del hombre, una pasión del Cristo, con música original de Alonso J. Burgos, en tanto que la segunda versión de esta obra, musicalizada con la obra La Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach, se presentará del 04 al 08 de abril en el Castillo de Chapultepec.

Para González, La Pasión según San Mateo, de Bach, es obra fundamental y un referente musical en la historia del arte universal, y dentro de la música sacra es por excelencia definitivamente la más loable, noble y virtuosa que existe desde la perspectiva de los más rígidos especialistas y más severos críticos musicales de todos los tiempos en el mundo.

“En esta ocasión decidí montar dos versiones: una con la partitura de Bach, que será la que se presentará en el Castillo de Chapultepec, y a la par con Alonso J. Burgos, músico de cabecera de toda mi obra, quien ha trabajado con importantes orquestas de México y el extranjero, además de componer extraordinaria música para cine, teatro y danza”, dijo.

Sobre La Pasión se han compuesto innumerables versiones para orquestas y coros, pero desde 2000 no se ha hecho una nueva Pasión, y Burgos tenía esa inquietud.

Por eso, junto con González, decidió crear una versión con música original, con duración de una hora, donde hay música en vivo, un coro y solistas, de la mano de un enorme ballet.

Tanto para Rodrigo González como para Alonso J. Burgos, el proceso creativo de La Pasión resultó muy interesante, porque mientras uno montaba la coreografía el otro iba componiendo la partitura, lo que les permitió dialogar al momento de la creación y, así, para ambos, este tipo de experiencias son enriquecedoras para las partes involucradas.

“Mis dos versiones de La Pasión no pretenden tener una connotación confesional a pesar de ser un tema religioso, sino que a partir de un hecho histórico que todo el mundo conoce buscamos una expresión artística universal, más allá de que creamos o no en la Pasión de Cristo”, explicó al reconocer que en México hay una religiosidad muy arraigada.

Consecuentemente, este pasaje bíblico “no nos es ajeno y por ello no es difícil que el público entienda lo que estamos narrando”, abundó al reflexionar sobre La Pasión y el sentido mesiánico que existe en México, más allá de la figura del Cristo, en donde la gente espera que alguien venga de algún lugar a salvarla y libere de sus problemas.

Esa es una actitud que para el coreógrafo “es paternalista e infantil, pues como sociedad vivimos hoy un momento donde tenemos que asumir la responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias.

De algún modo, esta confronta al público al decir que sí es bueno esperar milagros, pero los milagros también los generamos nosotros con nuestros actos”.

Sobre la partitura de Burgos, la cual empieza con un Dios irascible como el del antiguo testamento, que se cuestiona si realmente vale la pena mandar un hijo a redimir y salvar a la humanidad, una humanidad que es su creación más perfecta, pero que está echada a perder, González refirió que “también es un cuestionamiento para la sociedad actual”.

Y en ese sentido cree que “los seres humanos tenemos una parte luminosa y positiva que vale la pena rescatar y mostrarla a los demás”. Y en la partitura de Bach La Pasión según San Mateo la historia no termina en la resurrección del Cristo, sino en la muerte; no es una obra desesperanzadora, sino interesante desde un punto de vista analítico”.

El también director de Rising Art, añadió que, además de Alonso J. Burgos, La Pasión cuenta con la colaboración creativa del arquitecto y escenógrafo Héctor Dávalos, cuya propuesta minimalista, pero contundente, juega con las geometrías, con los espacios y con elementos que generan finas atmósferas, y del diseñador de vestuario Edgar Sebastian.

La Pasión está conformada por un destacado elenco de bailarines como Javier Moreno, protagonista del montaje, Domingo Rubio, Ana Estrada, Ana Viera y Rocío Reyes, entre otros.

Esta producción de González y Rising Art usa códigos vigentes en la teatralidad, característica de los montajes del director, donde el público rápidamente capta la narrativa de la obra.

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