Se cumplen 60 años sin el Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez

México, 28 de mayo/Notimex. Convencido de que “la poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos”, el español Juan Ramón Jiménez consideraba que el poeta no era un filósofo, sino un clarividente.

Juan Ramón Jiménez Mantecón nació el 23 de diciembre de 1881 en Moguer, España y, de acuerdo con el portal poetasandaluces.com, estudió Bachillerato en el colegio San Luis Gonzaga y apuntaba con ser un creador, pues de niño hasta los 15 años se interesó por la pintura.

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Sin embargo, de los 16 en adelante, la lectura del poeta y narrador español Gustavo Adolfo Bécquer le puso en contacto con la poesía; después, aunque comenzó la carrera de Derecho, en la Universidad de Sevilla, no finalizó sus estudios, pues las artes (pintura y poesía) le atrajeron más.

A los 19 años se trasladó a Madrid, donde entró en contacto con grandes poetas modernistas y publicó sus dos primeros libros: Ninfeas y Almas de violeta; tras sufrir de neurosis depresiva, regresó a Moguer, donde su familia lo internó en un sanatorio francés para enfermos mentales.

A esa etapa corresponden Rimas (1902), Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904); entre 1905 y 1912, el poeta residió en su pueblo natal entregado a la lectura y admirando la vida campesina en Andalucía, donde escribió Elegías (1907), Melancolía (1912), entre otros.

En 1911 conoció a Zenobia Camprubí Aymar, con quien se casó en 1916 y a quien dedicó el libro Diario de un poeta recién casado (1917), que tiempo después tituló Diario de poeta y mar, para incluir el segundo apellido de su esposa: Aymar.

Los conocedores de su obra la dividen en dos grandes etapas: la poesía sensitiva, de 1898 a 1915, marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y el Modernismo; y la intelectual, de 1916 a 1936, donde descubre el mar como motivo trascendente.

Esa última etapa inicia con el libro en prosa Platero y yo (1916), que se convirtió en uno de sus textos más célebres; en los años siguientes escribió obras como la ya mencionada Diario de un poeta recién casado (1917), Piedra y cielo (1919), Canción (1935), entre otras.

En 1936, al estallar la Guerra Civil Española, se exilió en Estados Unidos, Cuba y en Puerto Rico, a esta época corresponden sus libros La estación total (1946), Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949).

En 1956, cita el sitio fideus.com, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura por El platero y yo (1916), en Puerto Rico, donde había vivido gran parte de su vida en el exilio y donde trabajaba como profesor en la Universidad.

Tres días después murió su esposa y él jamás se recuperó de esa pérdida, por lo que Juan Ramón Jiménez permaneció en San Juan, Puerto Rico, donde dos años después, el 29 de mayo de 1958, falleció en la misma clínica en la que falleció su esposa; sus restos fueron trasladados a España.

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